¿Pueden los alumnos aprender basándose en problemas reales que les rodean?
La respuesta correcta no es sí. La respuesta es DEBEN.
Teniendo en cuenta su entorno, les será mucho más útil encontrar una solución a problemas reales, puesto que están implicados y saben que su producto final no será en vano, sino que de verdad puede contribuir a la solución de manera fehaciente.
Por eso, presentar un problema real y hacer que los alumnos investiguen y trabajen sobre él hará más rico su aprendizaje, se sentirán totalmente involucrados y aprenderán sin apenas darse cuenta. Lo que hagan, y en lo que participen e investiguen, no se les olvidará.
Aquí podéis ver un ejemplo de cómo la implicación de los alumnos tendría una recompensa real y que les hará estar motivados hasta el final del proyecto.
¿Os atrevéis?
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